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No hace mucho. No muy lejos.

No hace mucho. No muy lejos.

Los alumnos de 2º y 3º de ESO del Colegio Montfort han aprendido un poco más de la historia de la humanidad en la exposición de objetos del campo de concentración de Auswich en la fundación Canal.

Convertido en el símbolo inequívoco de los horrores cometidos por la Alemania nazi, sus restos e historia sirven hoy como advertencia universal de los peligros derivados del odio, la intolerancia y el antisemitismo y nos confrontan, asimismo, con los límites de la barbarie humana.

Un zapato, una cuchara, una carta arrojada al exterior desde dentro de un vagón que conecta un mundo de felicidad, cariño e ilusiones con la muerte. La importancia de esos objetos cotidianos es infinita porque es lo único que queda de las personas que fueron sus dueños. A través de ellas se recupera su memoria, justo lo que se quería anular. El pararse un instante frente a un zapatito de un niño otorga la mayor de las victorias a la víctima frente a sus asesinos. Ese es el valor del objeto.

Es un triste recuerdo de un negro episodio de la historia que no ha de olvidarse para no volver a repetirse.